domingo, 14 de agosto de 2011

Pawel Kukzyński, realismo en un mundo surrealista

Seguir a los grandes siempre es útil para llegar a otros grandes. Hace unos meses descubrí a quien en poco tiempo se ha convertido en uno de mis ilustradores de cabecera. Ramón Lobo dedicó un post en su blog a un desconocido dibujante polaco y ahí empezó mi búsqueda, una búsqueda frustrante, puesto que aquél post me llevó a una galería de ilustraciones de Pawła Kuczyńskiego, que no era más que la pronunciación de Pawel Kukzyński, su verdadero nombre. La información en Internet acerca de este artista es escasa, mayormente escrita en polaco, y yo necesitaba saber más de él. Imaginaba qué pasaba por su cabeza cuando veía sus dibujos, pero quería que me lo contase él mismo. No he parado hasta dar con él y hoy os lo traigo porque es alguien a quien todos merecéis conocer y con quien todos deberíais pensar durante, al menos, un rato.



Belleza reflexiva a partir de la fealdad del mundo

Pawel Kukzynski plasma esta paradoja en el papel y la convierte en sátira inteligente, en una invitación a ver el mundo que nos rodea desde nosotros mismos y lo que tenemos delante. "Hay quien piensa que mis dibujos son surrealistas...Yo creo que soy un ilustrador realista de nuestro tiempo...nuestro tiempo surrealista", así ve su trabajo y así ve el mundo este artista polaco, una visión cargada de buenas intenciones que no deja indiferente a nadie. "Sólo intento decir lo que veo. No soy un mensajero y no pretendo cambiar a la gente, aunque soy feliz cuando la gente encuentra ideas importantes en mi trabajo y empieza a pensar en cambiarse a sí mismo".

Kukzyński obliga a pensar, sabe perfectamente cómo retenerte ante uno de sus dibujos y evitar la frívola observación. Sus temas siempre giran en torno a la pobreza, la exclusión racial, el dinero, el hambre y la ecología, "temas inmortales e intemporales para el arte" tratados desde una mirada tan crítica y pesimista como imaginativa. Su arma es la metáfora, una metáfora visual de una fuerza a menudo conmovedora. "La metáfora es el leguaje universal, dice más que cientos de palabras. Aunque yo prefiero hablar del mundo sin palabras". Pero antes de hablar del mundo es preciso pararse a conocerlo y dar a las personas la relevancia que merecen como actores sociales. Kukzynski lo sabe y por eso se define como un observador que disfruta "observando a la gente y sus relaciones" y que llega a conclusiones que termina plasmando en el papel: "hemos vivido juntos demasiados años como para seguir cometiendo los mismos errores".


Su técnica es sencilla y tradicional: acuarelas, lápices y papel son sus herramientas de trabajo."Mi trabajo es muy simple. Sólo uso acuarelas sobre fondo y luego empiezo a dibujar con lápices de colores". El humor también es importante para un dibujante satírico: "mi secreto es que sólo uso lápices con punta". Trata de dibujar todo lo que piensa aunque no todos sus pensamientos se transformen en obras de arte. Dedica muchas horas a dibujar sus ideas, horas que, como él mismo reconoce humildemente, "muchas veces no llevan a nada".

Kukzyński se graduó en Bellas Artes en Poznan con especialización en diseño gráfico. Sus primeros dibujos satíricos eran puro entretenimiento y regalos para amigos. Hasta que uno de ellos le habló de la cantidad de concursos a nivel internacional en los que podía participar. La idea le pareció atractiva hasta el punto de convertir los certámenes en su principal dedicación. Gracias a ellos ha descubierto que "la rivalidad es buena para desarrollar las aptitudes" y a ello dedica la mayor parte de su tiempo. Desde 2004 ha realizado una ingente cantidad de ilustraciones satíricas con las que ha participado en concursos de todo el mundo y que, a sus 35 años ya le han reportado 95 premios hasta el momento. En 2005 le fue otorgado el premio Eryk (en honor al dibujante satírico polaco Eryk Lipinski) de la Asociación de Dibujantes Polacos, como dibujante revelación con un número récord de premios internacionales.

La explotación infantil, la cotidianidad de las desigualdades, el maltrato animal, la valoración de lo irrelevante, la contaminación invisible y la hipocresía de la clase política, son algunas de sus ideas más recurrentes; muchas veces ambientadas en un mundo subterráneo en el que las palabras son el lodo que se derrama por los albañales y seres bajo tierra sostienen una parte del mundo que parece estar ahí casi por casualidad y que nunca, casi nunca, vemos.

Os dejo algunas de sus mejores ilustraciones. Más, aquí.



3 comentarios:

  1. Eres afortunada de haber conocido a alguien así. Muy buena entrada

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  2. Interesante lo del polaco del nombre impronunciable, claro que casi todos lo polacos son impronunciables, jeje. YO lo llamo el idioma de las consonantes.
    En fin que me enrollo, a mi manera, admiro a todo tipo de artista, suelen ser mentes diferentes, originales, que ven donde otros no llegamos.
    Cierto, cotidiano y actual con ese toque satírico. A veces no es tan sencillo sacarle contenido a lo que nos rodea, lo que tenemos delante. Lo dicho, interesante, te hace pensar.
    Saludos desde mi sombratriste, jeje

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  3. Muchas gracias, Tania.

    Calvarian, bienvenido. Me gustan los mensajes largos. No temas enrollarte jejeje.

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