viernes, 6 de septiembre de 2013

Lo de dentro y lo de fuera

Imagen: Fernando Vicente 

"Quizá para vivir dentro hay que vivir fuera", dice Javier Cercas. Yo sólo siento o digo que pertenezco a esa cosa abstracta que llaman España cuando estoy fuera, entre otras cosas, porque no encuentro una razón para sentirme española en España y porque no me apetece dar la brasa a alguien que acabo de conocer explicándole por qué odio todas las banderas o por qué me asustan verbos como "pertenecer". A un armenio le tengo que decir que soy española, pero no tengo la necesidad ni tiene sentido que haga lo mismo con alguien de Madrid, por ejemplo. Es como si le recordase que soy bípeda. 

Una sensación nueva que tiene que ver mucho con lo que cuenta Cercas, me ha quitado el sueño durante las últimas semanas: hace un par de días dije a alguien que he empezado a ver desde fuera lo de dentro antes de salir. Exactamente así. "Dame millas y millas de montañas y yo te pediré el mar", canta Damien Rice. Después de siete meses he tomado conciencia de que mi estancia en Armenia es una etapa que se acerca a su propio final. Armenia ya no es el país del que un día me enamoré a primera vista, en el que me quedo y en el que me quedaré. Armenia ahora es ese país que pronto volverá a estar lejos. 

Etapa es una palabra peligrosa, pero no podemos evitar dividirnos la vida. Y ahora, ¿qué viene? Querer saber qué va a ser de tu vida a corto plazo es otro peligro, porque esto que me pasa no es un síndrome de Ulises ni nada que se le parezca remotamente. Y eso que, como Rice, yo también he pedido que me traigan el mar, literalmente y con todas sus consecuencias. Ni siquiera puedo decir que tengo "un lugar al que volver", sino que más bien es una necesidad repentina de encontrar mi sitio porque vivo en una sociedad que me dice que, por mucho que me sienta nómada y quiera serlo, encontrar el propio sitio es una meta que todos hemos de lograr. Supongo que al final encontrar el propio sitio no es más que encontrar el equilibrio entre lo de dentro y lo de fuera y no sentirse lejos de ningún lugar. Pero para eso el mundo tendría que tener el tamaño de un mapa. 

***

En uno de los mejores diálogos de Martín (Hache) se habla de esto: 

"Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso, es un verso. No se extraña un país; se extraña el barrio en todo caso, pero también lo extrañás si te mudas a diez cuadras. El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país es un tarado mental, la patria es un invento. ¿Qué tengo que ver yo con un tucumano o con un salteño? Son tan ajenos a mí como un catalán o un portugués, una estadística, un número sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente, tu país son tus amigos y eso sí se extraña, pero se pasa."




4 comentarios:

  1. Está muy bien la cita de Martín Hache, y la peli y todo lo de Aristarain (me quedo con Lugares Comunes). Creo sin embargo que se pasa un pelín de frenada y que la misma película es una muestra de la afirmación contraria. Como todo film, la intención del director es llegar a un público que trasciende fronteras, a una identidad, a un sentido común que la recepcione de una u otra manera, sea salteño, tucumano o catalán. Cree en una comunidad de sentido, si no no existiría ni su película ni la comunicación. En su caso esa comunidad se sustenta en una afinidad sensible, en un punto de vista, en una manera de estar. Otra gente tiene otras maneras de hacer y sentirse comunidad, que bien pueden añadirse a esa: la lengua, el sentido del humor, el reconocimiento de ciertos personajes, la querencia por un mismo paisaje... y todo a la vez y todo mezclado. Yo no tengo nada que ver con un facho catalán, pero no por eso dejo de sentirme catalán (0 patriotero), porque reconozco orígenes. Ni qué decir que eso no me impone fronteras, todo lo contrario. Es cierto que la identidad rota en función de nuestros compadreos, bueno, de eso se trata, no somos sin la otredad. Fíjate tú, que lo que digo aquí parece que se contradiga con lo que contaba desde Perú el año pasado ;) Será porque no hay identidad estática, hay adentros y afueras, hay gente que viene y va, hay apegos, hay recuerdos y horizontes. "Uno no vive fuera para descubrir a los demás, sino para descubrise a sí mismo". Bueno, descubrir a los demás es una buena manera de descubrirse a sí mismo. Menudo rollo!
    http://intermezzotropical.tumblr.com/post/17323198359/peru-82-lalteritat-descoberta

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    1. Jordi, por favor, no vuelvas a decir que esto es un rollo, jajaja. Comentarios así son los que dan sentido, completan y/o amplían cualquier artículo. Fíjate que parte de lo que he escrito aquí se me ocurrió, precisamente, hablando contigo (ya te habrás dado cuenta). Y bueno, contradecirse puede tener las connotaciones negativas que nos empeñamos en dar a ese verbo, pero contradecirse con el "yo" del pasado me parece muy sabio. Crecer es, en cierto modo, contradecirse con el pasado, así que si en un par de días me dices algo distinto a esto, me parecerá genial :P

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    2. jaja.., sí, obvio que me di cuenta, por eso más obligada si cabe era la respuesta! ;) En realidad, contradiciéndome de nuevo (...), no creo que me contradijera anteriormente, sólo que la identidad definitivamente es algo múltiple y en movimiento. Y que lo que somos al final es nuestra disposición a dejarnos sorprender por, y asumir, viejos y nuevos hallazgos. La identidad es la lucidez. A la espera de recibir los broches encargados, recibe un caluroso saludo ;)

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  2. Unos artículos muy buenos. Me ha gustado mucho este blog.Saludos.

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