lunes, 12 de marzo de 2012

Un cuarto de siglo, por favor

Hoy hace 25 años que empecé a llorar. Fue en Valdepeñas, famosa por sus vinos, pero mi madre se limitó a surtirme de teta. No hay derecho. Si hubiese nacido sola en casa como Gila, las cosas habrían sido de otra manera. No me pusieron un espejo, pero supongo que vine al mundo arrugada y terriblemente fea. No es complejo de Benjamin Button, aunque estaría bien vivir al revés pero, no nos engañemos, todos hemos nacido feos y arrugados y, si durante vuestros primeros días de existencia, alguien tuvo el acierto y la delicadeza de anticiparse con el típico "se parece a la madre", lo siento, como mínimo, por la pobre mujer.

Luego cambiamos. Para bien, para mal, de cara al mundo, de cara al espejo, por dentro, por fuera...No sé a vosotros, a mí me salieron dientes, me crecieron dos bultos rarísimos en el pecho, se me fueron encogiendo los zapatos y la ropa y ahora tengo una cana que me divide el flequillo y lo convierte en una casa tras un divorcio reciente. Poco más.
5 cosas que he aprendido en 5 lustros:


1. 


2.


3.


4.


5.


25 conclusiones a las que he llegado en 25 años:

9. Que no sé volar. Lo dicen mis cicatrices. El error es siempre el mismo: no se puede cosificar el vuelo e idealizar las alas.

1. Que tener claro lo que quieres no sirve de nada cuando no sólo depende de ti, que los objetivos claros son una ilusión impuesta por una sociedad que no valora la belleza de los caminos secundarios. Lo decía El Principito: "Caminando en línea recta nadie puede llegar muy lejos".

4. Que el amor sea un invento reciente que enmascara un deseo primario no invalida su existencia y su condición de necesidad humana, así como un apagón eléctrico hace cundir el pánico de todo un vecindario.

23. Que a veces merece la pena subir al primer tren aunque no sepas a dónde lleva que esperar a uno que ni ha llegado ni sabes si lo hará, y que podría dejarte en la estación toda la noche, esa parte tan importante de la vida: media vida.

11. Que tropezar con la misma piedra varias veces no es malo si esa piedra alguna vez te sirvió para sentarte, descansar y disfrutar del paisaje.

17. Que la distancia no es tal si miras un mapa y que puedes encerrar el mundo entre cuatro paredes si las llenas de lugares a los que ir.

2. Que no puedo enmascara un no me apetece.

10. Que el chocolate no sustituye al sexo y los verbos copulativos no son sólo 'ser' 'estar' y 'parecer'.

5. Que la suerte es anecdótica, la buena suerte un resultado.

19. Que dar más de lo que recibes no es perder.

6. Que esperar genera frustración y no esperar, sorpresa.

18. Que los nubarrones acaban en charcos y pisarlos por accidente es una delicia. Y una torpeza divertida.

12. Que si hubiese nacido en el siglo XIX habría sido ludista pero, como nací en el XX, me dedico a coleccionar cacharros antiguos (quizá el coleccionismo sea la única ventaja del capitalismo).

21. Que a aprender se aprende escuchando.

3.Que la niña que hay en mí no morirá nunca mientras yo viva, porque si hay algo más triste que seguir creciendo es negarse a seguir haciéndolo.

16. Que los malos ratos son eso: ratos que se convierten en recuerdos de los que puedes aprender o prescindir a voluntad.

14. Que no sirve de nada huir de lo que atemoriza porque, tarde o temprano, te encuentra. Ya lo decía Bunbury: "el miedo es un ladrón".

22. Que gracias a los niños me ilusiona cualquier cosa y gracias a los ancianos sigo creciendo.

15. Que lo importante no es parar, sino saber que no has pisado el freno demasiado tarde.

8. Que los sentimientos no mueren, sólo cambian de lugar y nunca sabré reubicarlos.

13. Que la interacción con desconocidos es generalmente buena, raramente mala. Nunca decepcionante, porque de un desconocido no esperas nada.

25. Que sólo existen dos cosas: las que me interesan y las que desconozco. 

7.Que no me queda tiempo material para leer todo lo que quisiera y que sólo para Caro Baroja necesitaría dos vidas.

24. Que algunas personas que pasan por nuestras vidas no son más que imágenes que proyectamos de lo que queremos ser y de lo que queremos creer son los otros. 

20. Que mirarte al espejo y reírte de lo que ves es un ritual necesario.



LA INQUIETUD DEL ROSAL 
(Alfonsina Storni)

El rosal, en su inquieto modo de florecer
va quemando la savia que alimenta su ser
¡Fijaos en las rosas que caen del rosal: 
Tantas son que la planta morirá de este mal!
El rosal no es adulto y su vida impaciente
se consume al dar flores precipitadamente.



Lo bueno de crecer sin prisa, arriba. ¡Gracias!



4 comentarios:

  1. Muy bueno Virginia!Estás hecha una filósofa-poeta-antropóloga-periodista...o yo que sé.Suscribo todo lo que dices, verdades como puños.Por cierto, bienvenida al club de los 25! Y qué gran frase del maestro...ahí te he visto. Aquí otra perla de Enrique: "De pequeño me enseñaron a querer ser mayor, de mayor quiero aprender a ser pequeño"
    En fin...a seguir viviendo que ,como dicen, nunca sabes cuándo va a ser tu última batalla.
    Ci vediamo!
    Un beso,

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  2. Qué miedo de mezcla esa, ¿no? jaja. Y genial esa frase, la habría añadido si hubiese caído en ella, así que, gracias por añadirla,por el comentario y por la felicitación. Un beso, seas quien seas :)

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  3. Buenas tardes.

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